martes, 26 de febrero de 2013

RENUNCIA BENEDICTO XVI , Y LA ORDEN FRANCISCANA SEGLAR

RENUNCIA DE BENEDICTO XVI
A todos los hermanos y hermanas de la Orden Franciscana Seglar y de la
Juventud Franciscana,



Hoy, Nuestra Señora de Lourdes, todos hemos conocido la renuncia del Santo
Padre,Benedicto XVI, a la Catedra de Pedro, al Solio Pontificio.

Creo que a todos nos ha impactado y emocionado fuertemente esta noticia. No solo por el hecho en sí, tan importante para la Iglesia, también por la especial relación que los miembros de la Presidencia del Consejo Internacional de la Orden Franciscana Seglar hemos podido mantener con el Santo Padre, aunque éstas no sean muy conocidas.

En este momento, creo que debemos dar gracias a Dios, nuestro Padre, por haber concedido como sucesor de Pedro a un “humilde trabajador de la viña del Señor”, con una fe, una sabiduría y una humildad tan especiales y que tanto bien han proporcionado.

Si nos esforzamos mínimamente, todos recordaremos cuantas veces en sus catequesis semanales se apoyaba en testimonios de vida y escritos de Francisco y Clara de Asís.

Cómo en su Su relación con el carisma franciscano era evidente y muy cercana sea su madre, como su hermana, pertenecían a la TOF y él mismo pidió su admisión en una Fraternidad de Alemania, la cual se conserva en sus archivos, aunque no consta su Profesión o Compromiso de vida evangélica.

Al Santo Padre nuestra Orden debe la confirmación vigorosa de su unidad.

Llegada a su término en los años de su pontificado.

Hoy, nos damos cuenta de su valentía y su sentido de la responsabilidad, así como su profunda intimidad con el Señor. Debemos poner especial atención en su sabiduría y en su humildad, así como en su libertad interior, para tomar una decisión de ese calado posiblemente repercutirá en el futuro en la propia Iglesia. Todo esto solo se puede entender por su inmenso amor a Dios y a su Iglesia y al respeto sumo por el Ministerio de Pedro.

Aprendamos de la espiritualidad del Santo Padre, de su conciencia refinada, de su honestidad sin límites. Unámonos en la oración por Benedicto XVI, para que el Señor lo mantenga sereno en su decisión y en su vida y la Virgen, como Madre, sea su consuelo y fortaleza.

Unámonos en el amor a la Iglesia de Dios, con el mismo sentido de fidelidad de nuestro Seráfico Padre, Francisco de Asís, para que nos conceda, un nuevo Sucesor de Pedro que pueda guiar Su barca mar adentro, a toda vela (Duc in Altum”), en el mar revuelto y complejo que es el mundo de hoy.

Encarnación del Pozo
Ministra General OFS