miércoles, 6 de junio de 2012

FRANCISCANOS, CONTEMPLATIVOS Y SEGLARES


FRANCISCANOS
CONTEMPLATIVOS
Y SEGLARES


Suena este titulo a reunión de las tres ramas de la familia franciscana: hermanos menores (franciscanos), hermanas clarisas (contemplativas) y hermanos seglares. Sin embargo, no ese su motivo. Desea referirse a los terceros, a los que viven en el mundo, trabajan entre las gentes, están casados, tienen hijos, pagan hipotecas...

No pretendo renombrar nuestra orden incorporando una C de contemplativa a la OFS de Orden Franciscana Seglar, solamente incorporar la esencia de esta vocación en la nuestra.

La regla que orienta nuestra opción de vida nos marca una ruta clara, sencilla y diáfana: "...pasando del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio" (regla 4,15) y hoy me atrevo a añadir yo "...pasando del resplandor del seno de la Trinidad a la vida y de la vida a La Trinidad".

El domingo pasado celebrábamos la fiesta de la Santísima Trinidad asociada a la jornada de la vida contemplativa. Porque contemplar es descansarse en Dios, es fijarse en Dios, es abandonarse en Dios, dejando de mirar hacia nosotros y lo nuestro para mirar hacia EL, descubriendo LO SUYO y centrarnos en ELLO. El modo de Dios se tradujo a lo humano en Jesucristo y se hace compresible en Su Evangelio. Fue la fuerza dinámica del amor interno de la Trinidad la que engendró la realidad histórica de la Encarnación. Contemplando al Dios Trino descubrimos que el Evangelio que es fraternidad, entrega, amor incondicional, compasión, compresión y acogida simplemente refleja la vida interior del Dios-Comunidad.

Contemplar es sumergirse en la Luz Trinitaria. Y el que ha sido iluminado por la Luz Divina no puede hacer más que iluminar.

Tenemos dentro de la nuestra, una clara vocación contemplativa. La celebración del domingo es también nuestra, somos CONTEMPLATIVOS SEGLARES (del siglo, del día a día, de la calle). Procedentes del seno luminoso de La Trinidad estamos llamados a ILUMINAR nuestra realidad. Sin esa incandescencia donada no podremos, por nuestra propia luz, llevar el Evangelio a la vida.

El truco está en penetrar el Misterio y dejarnos transformar por él para salir irradiándolo en nuestros ambientes cotidianos.

Los contemplativos no son aquellos que viven en clausura, ni siquiera que voluntariamente se separan del mundo; sino "todos aquellos que aman al Señor con todo el corazón, con toda el alma y la mente y con todas sus fuerzas". Y esta es la primera exhortación que Francisco de Asís nos hace a nosotros,la OFS.

Vuelve a la foto del comienzo, alojate en una de esas casas en penumbras y desde su ventana contempla La Luz, déjate iluminar.

¡Paz y Bien!

Mª Jesús Pérez Bango, OFS