viernes, 9 de diciembre de 2011

Inmaculada Concepción


Terminada la NOVENA a la INMACULADA

En la parroquia de San Francisco en Albacete se ha celebrado la novena a la Inmaculada Concepción en torno o como eje en la palabra: vocación.

He aquí algunos esbozos

Aspectos esenciales de toda vocación:

Estar atentos a la voz de Dios.

En toda vocación estar atentos a la voz de Dios es fundamental.

Pablo. Caminamos sin ver guiados por la fe.

Tiempo y espacio para hablar con el Señor.

Oír es prestar atención.

Oír la Palabra de Dios, pedir al Espíritu Santo que me disponga.

Escuchar: silencio, paciencia, humildad…

Cumplir: realizar, hacer aquello que se encomienda, gastarse y desgastarse para los demás, si queremos ser madres.

En la Biblia vemos un encuentro de Dios con el hombre.

El hombre tiene un encuentro con María.

Cristo nace gracias al SI de María.

Lo importante es nuestro encuentro con María.

Dar cada cual lo que tiene, todo lo que tiene en dialogo con María y, escuchar a María.

Fiesta grande para los franciscanos esta de la Inmaculada Concepción, que celebramos en medio del Adviento. En medio del Adviento María nos sigue mostrando cómo merece la pena acoger hoy a Jesucristo, para luego brindarlo como regalo de salvación a todo el mundo.

El mes dedicado a María es el mes de mayo, eso quizá es así porque la naturaleza ofrece todo su esplendor en ese tiempo.

El mes más cargado de sensibilidad mariana es diciembre.

¿Quién mejor que María estuvo pendiente y expectante ante el acontecimiento del nacimiento de Jesús? En el corazón del Adviento, celebramos lo que Dios hizo en María como privilegio especial por ser Madre de Jesús: preservarla de lo que llamamos “pecado original”.

Cuando celebramos la Inmaculada Concepción de María lo que celebramos es que María estuvo desde el primer instante abierta al amor, abierta a Dios, orientada del todo hacia Dios

Decir SI no es cualquier cosa.

Decir SI es también decir no, No a todo lo que nos aparta de lo original, de lo esencial. El si nos pide un ejercicio continuo de búsqueda para discernir por dónde de nos filtra el egoísmo.

Hay síes que no nos dejan crecer y hay síes que tenemos que mantener para poder crecer.

Tenemos que dar un si incondicional.

La inmaculada, la mujer de los síes incondicionales, la bendecida por Dios es hoy nuestro escudo y nuestra fuerza.

El SI María es una palabra de ánimo para nuestro sí, para ese sí que nos cuesta pronunciar.

Nuestro SI tiene que estar pronunciado con el corazón.

Que podamos decir: Dios, que se haga en mí lo que tú quieres. Estoy dispuesto. Estoy disponible.

Decir SI para María, ya lo hemos dicho, no fue fácil. Cuando Dios irrumpe en la vida de una persona, trastoca todos sus planes, la lanza a la intemperie, al riesgo, a la inseguridad. María fue la primera que dijo un SI definitivo al plan de Dios. En su SI está el sí de tantos millones de personas que a lo largo de los siglos han tenido fe en Dios, que tal vez no lo veían claro, que pasaban dificultades, pero que se fiaron de Él.

María deja que Dios actúe plenamente en su vida, con confianza total en Dios. El que actúa es Dios. Ella le deja actuar, no pone obstáculo a la acción divina.

Si Eva es la madre de la humanidad. María es la nueva Eva que nos abre las puertas del cielo.

María caminó y avanzó en la fe y en la obediencia diariamente, de una forma real, como todos los hombres, desde el primer momento de su conciencia humana madura hasta el día de su asunción al cielo. Durante todo el tiempo de su misión en la tierra expresó la caridad hacia Dios y hacia los hombres, que la llevó a concebir al Redentor antes en el corazón que en su cuerpo, y vivió, después de un primer momento de gozo mesiánico, todo el dolor padecido por su Hijo, en sintonía con él, hasta el momento de la cruz. Todas estas características, psicológicas y espirituales, constituyen el elemento verdaderamente formal de la madre y colaboradora del Redentor, e indican todo el alcance, moral y religioso, de su cooperación humana, verdaderamente eminente, a la obra de la redención de los hombres efectuada por el Hijo de Dios e Hijo suyo.

Toda nuestra vida está entretejida de llamadas de Dios y de respuestas evasivas nuestras.

Toda nuestra vida está llena de ángeles o de mensajeros, de llamadas.

Pero decimos NO

Dios se nos comunica a través de las pequeñas ocupaciones diarias. No vayamos a buscarlo a otra parte.

Nuestra vida puede convertirse en una anunciación continua. Hoy l Señor puede pedirme una respuesta, puede necesitar mi colaboración.

Hoy y siempre el Señor espera escuchar un SI

Si le dejamos puede obrar maravillas en nosotros.

¿Dirás SI?

Mira, María Inmaculada, a estos hijos tuyos…