lunes, 13 de junio de 2011

Fin de Curso de la Fraternidad de Albacete





Los americanos llaman a la evaluación, “celebración del aprendizaje”.
Conocer, reflexionar juntos sobre el progreso,
contrastar la evolución,
proponer metas compartidas de mejora,
identificar estímulos y estrategias a las que responder mejor,
son los objetivos de la evaluación
Pues como estaba programado el día 11 de junio, día de San Bernabé, apóstol, celebramos la valuación del curso 2010-2011 con la presentación de las actividades realizadas, de los proyectos, viajes, celebraciones y acciones realizados durante el curso.
Después se abrió un amplio debate donde los hermanos expusieron, lo que a su parecer, se debería tener en cuenta para el próximo curso.
Después nos trasladamos hasta San Damián, en la finca La Serrana, para asistir a la Celebración de La Palabra, en la que una vez más Fray Paco nos elevó sobremanera espiritualmente y, donde acogimos y, nos acogió Natalia, en el camino de Iniciación a la Orden Franciscana Seglar.
Acabamos todos juntos en armonía degustando las viandas del cercano merendero.
Pero todavía no había terminado este gozoso día ya que La Orden Franciscana Seglar participo de forma activa en la Vigilia de Pentecostés y Eucaristía celebrada por nuestro obispo Don Ciriaco Benavente en la Parroquia del Espíritu Santo, asistido por sacerdotes de la Diócesis. En este día de Pentecostés la Acción Católica y el Apostolado Seglar celebraban su fiesta. Este año bajo el lema: “ARRAIGADOS EN CRISTO, ANUNCIAMOS EL EVANGELIO”.
De esta manera tan brillante la fraternidad de Albacete puso el colofón a este magnifico día.




Omnipotente, eterno, justo y misericordioso Dios: concédenos a nosotros, miserables, hacer por ti mismo lo que sabemos que tú quieres, y querer siempre lo que sabemos que a ti te agrada; a fin de que, purificados interiormente, iluminados interiormente y encendidos en el fuego del Espíritu Santo, podamos seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y, por sola tu gracia, llegar hasta ti oh Altísimo, que, en Trinidad perfecta y en simple Unidad, vives y reinas y eres glorificado, Dios omnipotente, por todos los siglos de los siglos. Amén.