sábado, 23 de abril de 2011




La originalidad de la institución evangélica de santa Clara es importante. Impresiona, entre otras cosas, que haya sido la primera mujer en redactar una regla para mujeres. Por lo tanto, se trata de un movimiento de extraordinaria importancia para la vida de la Iglesia y del mundo.¿Qué nos dice Clara a nosotros, los jóvenes franciscanos, en este siglo XXI? Pues es ante todo el mejor patrón a imitar para lograr nuestro sueño. Ella recibió un proyecto, un carisma… y lo reprodujo de un modo propio, adaptándolo a su realidad y a su circunstancia. También nosotros estamos llamados a acoger con cariño el legado de Francisco y darle forma en nuestras realidades y circunstancias cotidianas de jóvenes. ¡Qué hoy, como siempre, Santa Clara sea el espejo en el que nos miremos e inspire junto a Francisco nuestro seguimiento de Jesús!