domingo, 1 de febrero de 2009

El crucifijo de San Damián es un icono de Cristo glorioso. Es el fruto de una reposada meditación, de una detenida contemplación.
El icono fue pintado sobre tela, poco después de1100, y luego pegado sobre madera. Obra de un artista desconocido del valle de Umbría, se inspira en el esteilo románico de la época y en la iconografía oriental. Esta cruz de 2'10 metros de alto por 1'30 de ancho, fue realizada para la iglesita de San Damián, de Asís.
Esta cruz expresa toda la fe de la Iglesia. Quiere hacer visible lo invisible. Quiere adentrarnos, a través y más allá de la imagen, los colores, la belleza, en el misterio de Dios.
Un icono, una puerta del cielo, que nos ha sido abierta.
Ahora te toca a tí saber mirarla, leerla en sus detalles. Ahora toca saber rezar.
Francisco miró, interrogó con detevcción a este crucifijo. Y se le convirtió en camino que lo condujo a la contemplación de su Señor. Fue el punto de partida de su Misión: "Ve y repara mí Iglesia".
Sigamos el ejemplo de Francisco y Clara, incorporémonos a su mirada.¡Si este Cristo nos habklara también hoy a nosotros! Oremosle. Escuchemosle.
Creeme El Cristo de San Damián habla.
¿Oímos su llamada?